martes, 25 de marzo de 2014

Concurso de relatos Darkstone: Relatos 1 y 2

Saludos amig@s,

Como sabreis muchos de vosotros recientemente convocamos un concurso de relatos para Darkstone Crowdfundings, un foro genial donde se mueven todas las novedades y campañas de juegos de mesa.


Las bases están publicadas aquí, y en ellas básicamente se pedía a los participantes un relato con un mínimo de 1000 palabras cuya historia narrase alguno de los eventos que tienen lugar en el trasfondo de Colonial Space Wars. El ganador recibirá un ejemplar del juego Colonial Space Wars: New Horizons.

Pues bien, el pasado fin de semana terminaba el plazo para enviar historias, y para entonces hemos recibido un total de ocho relatos. Mi papel se limita a revisar que tal cumplían el trasfondo, y después de leerlos pude comprobar gratamente lo bien que se han logrado sumergir los participantes en el universo CSW. Así que personalmente agradezco mucho el esfuerzo de buscar entre los archivos del blog que deben haber realizado, ya que reconozco que aún los contenidos oficiales que se han revelado a la comunidad son limitados.

Pero vayamos al grano, ya que ahora los relatos han pasado a un jurado que los evaluará de acuerdo a composición, calidad literaria (gramática/ortografía) y originalidad. Mientras los revisan con calma y deliberan (esperamos para el día 30 de Marzo), iré colgando las historias en el blog. Al tratarse de bastante material las subiré por pares, de manera que para cuando el domingo hagamos hecho público el fallo ya habreis tenido la oportunidad de leerlos todos.

De nuevo, quiero agradecer a los participantes el tiempo que se han tomado en redactar estos estupendos ensayos. Y bueno, de la comunidad que nos sigue espero que los disfruteis tod@s tanto como yo. ;)

Boldo dixit.

RELATO PRIMERO


La última batalla

Todas las alarmas comenzaron a aullar al mismo tiempo, parecía que algún tipo de locura se había apoderado de la colonia.
Por un instante, el tiempo se paró, millones de personas se preguntaban que ocurría, un desastre natural, otra tormenta solar, nadie quería pensar en lo peor.
En fábricas, centros comerciales, plantaciones de cultivos hidropónicos, en todos los lugares, la actividad se detuvo y se miraban las pantallas de información pública.
En esos momentos, el centro de mando de la colmena hervía de actividad, el general Venner entro en la sala, pausadamente encendió un cigarrillo y observo la situación. Era toda una leyenda viva, había participado en tantas batallas que el mismo perdió la cuenta hace años. Las heridas sufridas y la edad, hicieron que fuera destinado a un planeta sin interés estratégico del sistema Altair, un retiro tranquilo le dijeron.
-Señor Curth, informe, expresó solemnemente el viejo general.
- General, múltiples alarmas en el distrito comercial y de la ribera sur. La población está siendo presa del pánico, aseguran haber visto aulladores y bots de combate.
-¡Cómo es posible, maldita sea!, nuestro planeta está muy lejos de la ofensiva Heimdall.
De repente, la faz del general reflejo preocupación, algo le inquietaba gravemente.
-¿Quién está al mando de la guarnición del puerto espacial?, pónganme en contacto con él.
-El sargento  Neskor está al mando señor, pero no logramos comunicar con las instalaciones.
Pasaron unos minutos que parecieron no tener fin, hasta que informaron que habían logrado una conexión.
Por los altavoces se escuchaban disparos, explosiones y gritos de dolor que se mezclaban con órdenes. 
-Sargento Neskor, aquí el general Venner, dígame cual es la situación.
- Aquí el brigada Bragg general, el sargento está muerto, estamos resistiendo en la puerta norte señor, somos superados ampliamente en número…
- Bragg, continúe, ¿han perdido el control del puerto?, ¿Cómo ha sucedido?
- Señor se apoderaron de los muelles, llego un crucero estelar de recreo, solo que no traía turistas, sino tropas de los Heimdall, los primeros en bajar fueron comandos de cibermercenarios, se hicieron con el control del hangar tres y desde entonces nos han barrido de todas las instalaciones.
En todos los años de carrera militar en la unión terra, pocas veces había visto una maniobra tan astuta, el puerto espacial, era la llave para entrar una gran cantidad de tropas en el planeta, de la forma más rápida.
Venner suspiro hondamente, no tenía pensado acabar su carrera perdiendo un planeta. 
-Aguanten todo lo que puedan brigada, los socorreremos. Bronson intente conectar con las cámaras de vigilancia, tal vez nos ayuden a saber qué ocurre en el puerto. ¿Esta pensando lo mismo que yo, Norad?, avise al 1ª y 3ª regimiento de infantería, que se posicionen a lo largo del rio, los carros de combate los quiero en marcha para el distrito comercial, vamos a preparar una fiesta que no olvidaran fácilmente.
Los operarios del centro de mando miraron detenidamente a Venner, había cambiado, transmitía  seguridad, parecía saber exactamente lo que tenía que hacer, ya no era el débil viejo destinado en un planeta remoto, ahora era más joven, con energía y determinación, con el, no podían ser derrotados.
-Señor, mas transportes Heimdall en órbita, parece que comienzan las maniobras para llegar al puerto.
El general no se sorprendió, era el siguiente paso, asegurar la cabeza de puente y meter el grueso de las tropas, pero él ya tenía pensada su estrategia. No limpio seis planetas del sistema Syrio de la amenaza ascaryan, por ser un simple soldado, la guerra es como una partida de ajedrez, donde debes de tener previstos los movimientos de tu enemigo, si él les enseñaría a esas máquinas como piensa un verdadero general.
-Avisen a la flota del general Davis, tiene que cortar el flujo de naves a nuestra orbita, nosotros debemos contener y eliminar a las que han entrado en nuestro planeta.
Chiara, la más bisoña de los ayudantes de Venner, expreso lo que varios de los mandos no se habían atrevido a preguntar.
-Señor la única opción de avanzar que deja a las tropas Heimdall es “la ratonera”.
La ratonera o distrito nueve, era un conjunto sin fin de bloques de viviendas para los trabajadores de las factorías, era un lugar oscuro y peligroso, había bandas de maleantes y construcciones ilegales que convertían el distrito en un laberinto gigantesco, donde nadie quería perderse.

-Correcto, hay los esperaremos, convertiremos ese lugar en un infierno, manden al 1º de infantería a tomar posiciones, nada de armas pesada, lucha cuerpo a cuerpo, sin dar por perdida ninguna calle, que los  zapadores llenen cada casa de trampas explosivas. Quiero ver, como se desenvuelven esas asquerosas maquinas en estas condiciones.
En el plazo de una hora, la nave del general Davis informo de que habían hecho contacto con la flota enemiga, obligando a las naves Heimdall a formar para la batalla, evitando que desembarcaran más tropas.
Los regimientos atrincherados a lo largo del rio, no cedieron terreno, las tropas de asalto de los Heimdall no pudieron atravesar ninguno de los puentes y tuvieron que replegarse. Se vivieron algunos momentos heroicos de resistencia, como en un puente donde varios soldados dieron su vida al detonar cargas explosivas, por no poder conservar el control del mismo.
La ferocidad del contrataque blindado, solo dejo a los invasores la opción de internarse en el distrito nueve, justo lo que Venner quería.
La batalla de la ratonera, fue muy sangrienta, en ella dieron su vida varios centenares de soldados, pero las tropas de combate Heimdall no pudieron desplegar todo su potencial de cómbate, fueron presa de trampas y emboscadas, hasta que su moral fue cayendo y acabaron retirándose.
En unas pocas horas, el general Venner dio una lección militar, que quedó grabada en los anales de la historia de la segunda guerra colonial.



RELATO SEGUNDO


CEBO



Este es un extracto del cuaderno de bitácora encontrado en la Corbeta de Exploración CE-Pegasus 34 y que se adjunta al expediente confidencial 26-537/65, enviado a las oficinas centrales del Almirantazgo de la Unión.

Tripulación (estado):

Teniente M. Slaughter (Desaparecido).

Sargento L. Shevis (Muerto).
Brigada W. Scott (Muerto).
Brigada S. Senderos (Desaparecido).
Brigada M. Rey (Muerta).                
Brigada A. Huter (Muerto).

Piloto L. Dein (Muerta).
Piloto auxiliar V. Glein (Muerto).

                        Técnico brigada C. Marcus (Muerto).
                        Médico brigada J. Esnaider (Muerto).

Estado de la corbeta: Parcialmente destruida. Operativa en dos semanas, contar a partir de la fecha de envío.

 -----------------------------  CARGANDO GRABACIÓN DE VOZ    --------------------------

Año 4651 d. C.

Cuaderno de bitácora del Teniente Mario Slaughter. Código: 87JS-98ND

Día 1:
Hemos recibido una aviso del Almirantazgo en el que se nos alerta de actividad en el Sector 13, frontera con el sistema Tau Ceti. Abandonamos nuestra ruta de vigilancia y nos alejamos de la protección de la Flota. Nuestra misión es asegurarnos de que no se produce ninguna incursión Ascaryan en dicho Sector y asegurarnos de que la ruta es segura. No tenemos más datos de la actividad detectada.
Algunos miembros de la tripulación se han mostrados disconformes con la decisión pues la autonomía de la nave es justa para un viaje de ida y vuelta. Cualquier inconveniente, y ante la prohibición de aterrizar en ningún planeta del sistema Tau Ceti, pondría en peligro la misión y nuestras vidas.

Día 3:
Ayer encontramos una fragata comercial Heimdall. Informamos al Almirantazgo con la esperanza de volver junto a la Flota, se nos ha denegado la petición. Nuestra misión es seguirla y recoger en la base de datos la trayectoria y posibles actividades que puedan atentar contra la Unión. El sargento Shevis piensa que es absurdo que estando tan lejos podamos encontrar cualquier actividad sospechosa y que arriesgamos nuestras vidas de forma estúpida. He estado a punto de arrestarle por insubordinación y por tanto dejo constancia de su actitud. Los demás brigadas están de su parte.


Día 4:
Seguimos a la fragata que no termina de entrar en el sistema Tau Ceti, estamos dando un rodeo y no sabemos muy bien cual es su destino. La piloto Dein ha consultado los datos que tenemos del sistema y apunta que nos dirigimos hacia el planeta Aurora, en el cual nunca se ha detectado actividad de los Ascaryan por ser el más alejado del sistema. El sargento ha cambiado de actitud al enterarse de esto, piensa que Heimdall está estableciendo una base en ese planeta, pero no sabemos con qué fines.
Yo creo lo mismo.

A las 17.56 horas hemos avistado el planeta Aurora. La fragata ha tomado esa dirección. Hemos informado al Almirantazgo y para mi sorpresa, se han saltado el Protocolo de Seguridad previsto para los planetas del sistema Tau Ceti y nos obliga a aterrizar si es necesario.

Día 5:
A las 06.14 horas hemos atravesado la atmósfera de Aurora y aterrizado a una distancia de seguridad de veinte millas de la fragata. El planeta es del tipo C inexplorado, árido y con fuertes vientos que dificultan la visión. Hemos tenido algunos problemas con el Pegasus que se disponen a solucionar los pilotos y el técnico Marcus. El sargento, sus hombres y yo cogeremos los Cazadores y nos acercaremos a la fragata.

Llevamos apostados más de doce horas en una ladera de roca y arena. Abandonamos los Cazadores para no llamar la atención y recorrimos a pie la última milla hasta este lugar resguardado. A una veintena de metros tenemos la fragata pero no detectamos ningún movimiento. El suelo tiembla cada cierto tiempo, son temblores fuertes que duran poco y a los que les siguen un terrible estruendo a lo lejos. Los vientos arrecian.

Día 6:
Volvimos a los Cazadores para resguardarnos del frío nocturno y nos acercamos al lugar en modo silencioso protegidos por la oscuridad. No detectamos nada y llegamos a pensar que algo le ha ocurrido a la tripulación de la fragata.

Horas más tardes perdimos la comunicación con el Pegasus y decidimos volver. El sargento se quedó en la zona con los brigadas Rey y Senderos.

No vimos nada extraño cerca de la zona de aterrizaje, el Pegasus seguía tal y como lo habíamos dejado. Al entrar el panorama cambió. Encontramos los cuerpos, o lo que quedaban de ellos, de Marcus, Esnaider, Glein y Dein. Habían sido atacados y descuartizados por alguien o algo. Los brigadas Scott y Huter se extrañaron, y así me lo hicieron saber, de que los ataques no los hizo ningún bicho de la Plaga. Para entrar y salir del Pegasus hay que manipular teclados táctiles y saber los códigos si nadie abre desde dentro.
- Alguien quiere hacernos creer que esto lo han hecho los ascaryanos, pero es obra del hombre –Sentenció Scott.
Esto empieza a olerme mal.

Acabo de enviar una señal de socorro a la Flota. Han enviado a varios destacamentos para acudir en nuestra ayuda. No sé si llegarán a tiempo.

Hemos perdido contacto con Shevis, así que volvemos a su posición. Empiezo a sospechar que vamos directos a una trampa y que la fragata es sólo un cebo.
Un fuerte terremoto nos ha detenido a doscientos metros de la posición del sargento. El suelo ha comenzado a abrirse y casi caemos en el abismo. Una escalopendra gigante ha salido y atacado al sargento y a sus hombres. Esta bestia no está tipificada en nuestros archivos y supera en un 300% el tamaño de las normales.
Nuestros fusiles de asalto no le hacen ningún daño, en cambio su mandíbula atraviesa nuestros chalecos Kevlar como un cuchillo la mantequilla.
Solo quedamos Senderos y yo. De repente la bestia parece calmarse. No, rectifico. Está siendo paralizada por una máquina de la que sobresale un cañón largo y estrecho. Al incorporarme descubro que la fragata tiene sus compuertas abiertas y que estamos rodeados por soldados de la Unión.
- ¿Qué es esto? ¿Qué coño pasa?
No he recibido respuesta, nadie se ha identificado. Veo que Senderos, herido, es ayudado por dos brigadas. A mí me apuntan para que no me mueva. El extraño vehículo paralizador dirige a la escalopendra hacia un contenedor apto para albergar a una criatura de ese tamaño.
Un grupo de médicos rodean a Senderos. Uno de ellos acaba de sacar un líquido de la escalopendra y se dispone a inyectárselo a mi brigada.
- ¡¿Pero qué mierda está haciendo?! –Grita.
No doy crédito a lo que está pasando.
No entiendo nada. Pido perdón por mi insubordinación, pero no sé que está pasando. Mi deber es proteger a mis hombres y ya he perdido a ocho.

Se escuchan disparos.
Un fuerte golpe.

Fin del audio.

A continuación se procederá a la destrucción del expediente 26-537/65.

 

1 comentario:

  1. La segunda me ha gustado mucho más de lo que me esperaba. Muy buena.

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